OREMOS POR LOS ANIMISTAS
El Animismo (del latín [en plural ánima ]) es la creencia en que seres personalizados sobrenaturales (o espíritus) habitan objetos animados e inanimados. Si bien dentro de esta concepción caben múltiples variantes del fenómeno.
El animismo originalmente significaría la creencia en seres espirituales, incluidas las almas humanas. En la práctica la definición se extiende a que seres sobrenaturales personificados (o almas), dotados de razón, inteligencia y voluntad habitan los objetos inanimados y gobiernan su existencia. Esto se puede expresar simplemente como que "todo está vivo", "todo es consciente" o "todo tiene un alma".
En África el animismo se encuentra en su versión más compleja y acabada, siendo así que incluye el concepto de Magara o fuerza vital universal que conecta a todos los seres animados, así como la creencia en una relación estrecha entre el alma de los vivos y el alma de los muertos.
En otros lugares el animismo es en cambio la creencia en que los objetos (como animales, herramientas y fenómenos naturales) son o poseen expresiones de vida inteligente.
Los neopaganos a veces describen como animista su sistema de creencias. Un ejemplo de esta idea es que la Diosa madre y el Dios cornudo consisten en todo lo que existe. Los panteístas igualan a Dios con la existencia (un concepto similar).
CONCEPTOS BASICOS DEL ANIMISMO:
El principio general del animismo es la creencia en la existencia de una fuerza vital sustancial presente en todos los seres animados, asimismo el animismo cree en la interrelación entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos y generalmente reconoce la existencia de un Dios único aunque inaccesible. Sus orígenes son imprecisables al contrario que las religiones proféticas, siendo junto al Chamanismo una de las más antiguas religiones de la Humanidad. Ya la religión del Antiguo Egipto está fundada sobre bases animistas.
VIDA DESPUES DE LA MUERTE :
La mayoría de los sistemas de creencias animistas sostienen que existe un alma que sobrevive la muerte del cuerpo. Creen que el alma pasa a un mundo más cómodo, de abundantes juegos y cultivos agrícolas continuos. Otros sistemas (como el de los indios navajo, en EE.UU.) aseguran que el alma permanece en la Tierra como fantasma, a veces malvado.
Otros sistemas combinan estas dos creencias, y afirman que el alma debe escapar de este plano y no perderse en el camino, si no, se volvería fantasma y vagaría durante mucho tiempo. Para el éxito en esta tarea los sobrevivientes del muerto consideran necesario realizar funerales de duelo y adoración a sus ancestros.
En las culturas animistas a veces los rituales no son realizados por los particulares sino por sacerdotes o chamanes que se supone que poseen poderes espirituales más grandes o diferentes a la experiencia humana normal.
La práctica de reducir cráneos que realizan los cazadores de cabezas deriva de la creencia animista en que el alma del enemigo puede escapar si no se atrapa dentro de su cráneo. El enemigo entonces transmigraría al útero de una hembra de animal depredador , de donde nacería para vengarse del asesino.
Millones de personas que no tienen a Cristo como salvador son Animistas que oran a cosas creadas por Dios. Verdaderamente creen que todo tiene espíritu, voluntad propia y poder.
Creen en el “espíritu del cerro”, del árbol, de la roca, de especies animales, o que las estrellas, el sol, o la luna tienen voluntad propia de poder para afectar nuestras vidas (astrología). Casi todo ser humano tiene la tendencia a animismo por las muchas cosas que no entendemos.
Nosotros que hemos recibido a Cristo como Salvador debemos cuidar de no caer en, práctica que resulte ser Animismo.
(1 Co.10:19b –20) dice “.Lo que se sacrifican a ídolos lo que sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios”. Por eso creer o confiar en lo creado (imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles) en lugar del Creador.
(Ro.1:21-23) es abominación a Dios.
Casi todas las tribus aisladas son Animistas. Y miles de millones de personas que profesan una religión (musulmanes, hindúes, budistas, cristianos nominales, etc.) la han mezclado con Animismo. Por ejemplo, creen en Mahoma y en los espíritus que están en las cosas visibles. En realidad la mayoría de ellos no saben si las cosas que hacen son enseñanzas de su religión o son prácticas Animistas.
Hermanos, estemos claros en la realidad que hay solamente tres poderes en el mundo, (en este orden):
El poder de Dios y sus ángeles.
El poder de Satanás y los demonios.
El poder del ser humano.
Por ejemplo: si uno ve una silla “flotando” en el aire, no puede ser por voluntad de la silla, sino sostenido por un demonio o por un ángel o por truco engañoso de un ser humano. No te dejes engañar.
Ningún Animista confía verdaderamente en Cristo, por eso están perdidos con rumbo al infierno. Hermanos, oremos por ellos y hagamos todo lo posible para que escuchen las buenas nuevas de salvación y seguridad en Cristo Jesús. |